Datos biométricos, la mejor forma de proteger tu dinero
A que nunca pensaste que tu rostro o tus huellas dactilares serían la mejor forma de proteger tu dinero. Aquí te decimos cómo hacerlo.
Hasta hace unos años, el hecho de pensar que nuestra huella digital o nuestros rasgos faciales podrían ser la llave para tener acceso a nuestros documentos parecía una idea salida de una película de espías. Sin embargo, la tecnología avanza sin control y en todas direcciones, alcanzando incluso temas tan delicados como la seguridad de nuestras finanzas personales.
¿Qué hubiéramos pensado tú o yo hace algunos años, si le hubieran dicho que en el futuro iba a poder acceder a su cuenta bancaria desde su celular con su huella digital o una herramienta de reconocimiento facial? Seguro ni lo hubiera creído, pero ahora que el futuro nos alcanzó, es hora de que empecemos a hablar de los datos biométricos. Sí, esos rasgos que te dan identidad y que algunas herramientas como tu app bancaria utilizan para mantener todos tus datos seguros.
De acuerdo con el estudio Interoperable Biometric API for Mobile Devices realizado por científicos de la de la Universidad Carlos III de Madrid, la información ofrecida por rasgos como las venas de las manos ofrece un 99.8% de éxito a la hora de identificar a una persona ¿Qué quiere decir esto? Que ahora la seguridad de tu dinero y todos los datos relacionados con él no depende de números, ni contraseñas, sino literalmente, de las líneas que tienes en las manos y/o de otras características que te identifican.
Como sabemos que cada persona es única y diferente, sería algo extraño pensar que los datos biométricos se limitan sólo a las venas de las manos o las huellas dactilares. De hecho, hay varias partes de tu cuerpo que te pueden ayudar a ¿firmar¿ o proteger la información de tus cuentas bancarias:
- Huellas dactilares: esta es la forma de autentificación más común, tanto que (seguro ya te diste cuenta) prácticamente todos los celulares la tienen. Al tener patrones irrepetibles, cada dedo de tu mano es una contraseña completamente única y muy segura con la que puedes proteger, no sólo tu dinero, sino toda la información que incluyen tus cuentas bancarias.
- El rostro: una de las primeras formas de usar datos biométricos para proteger la información es el reconocimiento facial. Esta tecnología está basada en los parámetros de la cara, por ejemplo, la distancia que hay entre los ojos, el tamaño de la nariz o qué tan simétrico es tu rostro. Un buen ejemplo de esto es la función de desbloqueo que tienen algunos celulares que, con sólo enfocar tu cara, se enciende la pantalla.
Hay quienes piensan que este modo es uno de los menos confiables, pues aseguran que, si alguien tiene acceso a una foto tuya, fácilmente podrían tener acceso a tus datos. Pero, basta de ser alarmistas, para eso existen los métodos de verificación en varios pasos, los cuales pueden incluir más de un método biométrico y algún comando digital como una contraseña. Pueden conocer tu rostro, pero una contraseña o tus huellas dactilares ¡Jamás!
- La voz: a muchas personas les parece incómodo repetir una frase frente a su teléfono, pero al igual que el rostro o las huellas dactilares, nuestra voz es una especie de código prácticamente irrepetible que la biometría aprovecha para proteger tus datos. También puedes encontrar este tipo de tecnología en los asistentes personales que utilizan comandos por voz para hacer llamadas, encontrar direcciones o, por qué no, poner música.
- La retina: cada vez que te digan que tienes una mirada única, obvio no están mintiendo. Tus ojos, además de ser hermosos, son una excelente forma de protegerte, pues al igual que las otras partes de tu cuerpo ya mencionadas, son únicos. Eso sí, para hacer una lectura de retina se necesita una cámara muy certera que no muchos dispositivos tienen, así que habrá que esperar un poco más para poder acceder a tus cuentas bancarias con un guiño.
- Geolocalización: aunque no es precisamente un dato biométrico, hay que mencionar esta nueva forma de proteger tu información. Al principio, la localización geográfica fue muy polémica, ya que muchas personas pensaron que era una medida que incluso atentaba contra su privacidad. Sin embargo, es realmente útil en caso de robos o extravíos, ya que permite a los dueños recuperar los dispositivos donde tienen almacenados dichos datos.
¿Sigue sonando como historia de espías? Pues ahí te va la mejor parte: ni el mejor espía puede robarte esta información. Una vez que un programa guarda tus datos biométricos, hará una comparación detallada con todos los futuros accesos para asegurarse de que sólo tú puedas ingresar a tus cuentas y hacer con tu información lo que te venga en gana.
Ahora tu seguridad no depende de números, ni contraseñas sino, literalmente, de las líneas que tienes en las manos y/o de otras características que te identifican.
Como ves, los datos biométricos lo tienen todo para que, con toda la confianza del mundo, mandes a volar a todas las personas que quieran obtener tus datos sin tu permiso. Ahora sí, literal, tu seguridad está en tus manos, tus ojos o tu cara.