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Manuel Jiménez Ramírez.
- Rama: Madera
- Especialidad: Talla.
- Entidad: Alvaro Obregón No. 1 C.P. 71233 Arrazola, Oaxaca.
Manuel
Jiménez Ramírez, El Divino, nacido en 1919, es un
artesano muy particular. Los habitantes de su pueblo Arrazola, en Oaxaca,
lo consideran un nahual; casi todos sus colegas oaxaqueños lo conocen,
y con su trabajo ha logrado conseguir no sólo cierto reconocimiento
internacional sino un buen nivel de vida. Él, a su vez, considera
que su talento es "un don divino".
Don Manuel ha realizado varias exposiciones y ha participado en diversos
concursos en donde la excelente elaboración de sus piezas le ha
merecido importantes premios y reconocimientos.
Con madera de copalillo, don Manuel hace sus famosos nacimientos que pueden
tener hasta 15 piezas.
Otra de las tallas que más le gusta hacer son los nahuales, animales
fantásticos relacionados con ancestrales creencias de su pueblo.
Para darles mayor realismo les agrega barbas y bigotes de crin o ixtle.
La decoración de estos animales, hecha a partir de colores fuertes
y contrastantes, es muy minuciosa y detallista, lo que le ha granjeado
el reconocimiento de los expertos.
Retablos que representan altares con imágenes religiosas, nacimientos
y escenas cotidianas son realizadas por don Manuel con mucha fantasía y
libertad artística.
Algunas de las piezas fabricadas por este artesano oaxaqueño se exhiben
en museos de Estados Unidos, lo que ha servido para despertar el interés
de los medios de comunicación de ese país por su obra.
Maderas de copalillo, zompantle, palo de águila, cedro son los materiales
de trabajo de don Manuel. Las dos primeras las adquiere en lugares cercanos a
Arrazola, mientras que el palo de águila y el cedro se lo traen de la zona
de Valle Nacional y del Istmo, por lo que salen más caras.
Si va a trabajar con maderas blandas, antes de empezar les hace un tratamiento
especial para protegerlas de la polilla.
Don Manuel selecciona el tronco teniendo en cuenta su tamaño y forma porque
busca aprovecharla en la elaboración de sus esculturas. Empieza a hacer
las hormas con un machete.
Dependiendo
del tipo de madera que va a utilizar, primero la pela y la trabaja cuando está
verde y húmeda, con el fin de que no se astille o raje cuando la está
tallando. Conforme va avanzando en la talla, usa gubias, escoplos y cuchillos
afilados para afinar los detalles. Una vez que termina la escultura, y si está
trabajando la madera verde, la deja secar a la sombra durante varios días
para evitar que se parta. Después la pule muy bien con una lija, hasta
que la superficie queda bien alisada.
El último proceso es el acabado que se hace aplicando anilinas de vistosos
colores que el maestro Jiménez combina en un alarde de fantasía
y gusto.
Algunas partes como orejas, patas, cuernos y brazos se elaboran por separado y,
al final, se pegan a la escultura o se embonan a presión en una ranuras
hechas para ello.
  
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